23 de junio de 2008

ALEJANDRO

Ese joven es Alejandro. Es súper difícil describir a las personas que más quieres, no sé por qué. Alejandro siempre fue buenmozo, antes de conocerlo, cada vez que pasaba significaba un aumento de estrógeno y progesterona. Cuando empecé a hablar con él lo encontraba más bonito y rico aún pero igual no me pasaba nada todavía; hasta que por un motivo equis coincidió que nuestras manos se tocaran y de alguna manera muy tímida se acariciaran sin siquiera quererlo. Quizas eso lo provoqué yo inconscientemente, pero es cierto que luego, unos dos o tres días después él se aprovecho del nerviosismo que empecé a sentir y me proponía salir, al dejarme en mi casa, sin aún ni siquiera tener algo, me dio muy patudamente un 'cuneteado' haciendo que no sintiera mis piernas y quisiera negarle al mundo entero cuánto me gustaba para mantenerlo como MI secreto. E insisto, aprovechándose de este pánico, me hizo tomarle las manos provocando el bochorno de que sus compañeros lo felicitaran y molestaran, provocando también que yo le dijera que íbamos como pololos y él, más encima, me dice con su cara de pillín pillín SI. Y eso mismo lo llevó a dejarme en mi casa ese mismo día, un día lunes 22 de mayo, y no me dejara ir sin antes robarme un beso. Y lo hizo, y la euforia que ha provocado hasta estos días sigue siendo la misma. Así que, la primera característica que noté en él y la que llamó cien por ciento mi atención fue que es tirado a la piscina, arriesgado, cuero de chancho. Quizás es porque se antepone a mi carácter y necesidad de sentir la seguridad de todo y no querer tirar nada por la borda.
Alejandro es violinista, es bueno para fumar. Quizás el verlo fumar tanto hizo que mi vicio aumentara, y ahora, el muy perla me critica. Alejandro es bueno para comer, para los flatos, para verse los mocos cuando se está sonando y para los peos; y no me importa, pienso que es lo más exquisito que puede hacer. Hemos tenido cientos de problemas, pero la gravedad de éstos no se compara en nada al profundo y mutuo amor que sentimos el uno por el otro. Era ateo y ahora no sabe lo que es. Algo es algo si es que se piensa en la labor que he hecho por evangelizarlo; y de todas formas, estoy muy feliz de haber logrado revivir su fe. Incluso una vez me dijo que lo había sentido, y bueno, Dios es tan inmenso que escucha hasta la más sórdida plegaria. Repito que Alejandro es violinista, le da una patada en el poto a toda la gente que piensa que los músicos son vagos, ya que estudia una carrera cien por ciento musical. Aquí deja a entrever otra vez lo arriesgado que es. ¿Quién por estos días estudia eso? Es sabido que en Chile no hay futuro para ellos. Pero no le importa porque su amor y pasión por la música es mucho mayor.

Me gusta Alejandro por un millón infinito de cosas. Me gusta porque tiene olor a macho y no a leche, y eso me gusta más aún porque me hace sentir mujer. Me gusta porque es entregado a todo lo que hace. Me gusta porque todos los cariños y detalles que me hace los hace bien. No hay nada que haga a medias -a mi gusto-. Me gusta porque tiene muchísima paciencia y es emprendedor. Me gusta porque es simple pero a la vez sumamente detallista. Me gusta porque no dice nunca cosas demás, sabe bien cuando hablar y cuando no, contraponiendo mi deseo infinito de conversar todo el día. me gusta porque sé que es capaz de dejarlo todo por lo que cree que lo vale. Me gustaría tenerlo para toda la vida a mi lado. Me gustaría vivir con él, que sea el papá de mis hijos y que juntos los eduquemos. Me gustaría que sus padres fueran mis suegros. Me gustaría verlo exitoso en lo que hace y que él siga siendo partícipe de mi crecimiento. Me gustaría que viéramos ver la vida pasar juntos y llegar hasta seniles. Me gustaría que al morir nuestros cuerpos se descompusieran juntos en el mismo ataúd. Me gustaría además que en otra vida Dios nos volviera a unir.

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