Qué más puedo regalarte que no sean horas robadas? Pedazos de mujer marchita son donados en más de un beso; escarcha, nieve derretida, fluye como todo en mi pero hay algo que se queda... más que un beso y puede ser como la fe.
Sigues usurpando momentos solo míos, te apropias de cada mirada intencional, de cada movimiento inesperado. Ahí estas tú, tomando mi mano coo si estuvieses tomando elementos sagrados; caminando detrñas mío cuidando cada paso obligado por el tiempo... Mi suspiro insensato volverá a tocar tu pelo, tus ojos rozarán otra vez me boca, de la misma forma que lo hiciste la primera vez que conversamos.
Mi vida toma cada abrazo y lo conserva para cuando ya no te tenga, así como el momento en que te vas y espero hasta la próxima... Volverías sabiendo que yo podría no estar? Si fuese así diría hasta luego respirando hasta la más ínfima parte de tu alma, llenando las ilusiones que guardas con coqueterías inútiles y satisfactorias. Mis recuerdos ambulantes serán los que destruirán las fotos de mi vida, mientras tú pasees vigilando todo movimiento imprevisto por Dios...
23 de junio de 2008
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